lunes, 15 de febrero de 2016

Protégete de la ansiedad desadaptativa



ANSIEDAD



La ansiedad es un estado emocional, un malestar o sufrimiento emocional, es una combinación difusa de emociones orientadas hacia el futuro.

Los miedos o fobias suelen considerarse como problemas o trastornos de ansiedad.

Las mujeres son más propensas a sufrir problemas de ansiedad.

La ansiedad es una emoción que en ciertas circunstancias puede ser adaptativa, es decir, permite a la persona estar alerta, sensible al ambiente, aportando un nivel óptimo de motivación para afrontar las diferentes situaciones, por ejemplo, en situaciones de peligro objetivo, un incremento de la ansiedad puede facilitar un mejor afrontamiento de la situación y, en consecuencia, una mejor adaptación.

Sin embargo, es importante saber que la ansiedad, se puede convertir en desadaptativa cuando se anticipa un peligro irreal, es decir, no objetivo. En estos casos, la ansiedad que se genera es excesiva y durante periodos prolongados de tiempo, convirtiéndose en una fuente de malestar, sufrimiento y en ocasiones incapacita a la persona que la sufre, no pudiendo sobrellevar los asuntos de la vida diaria normalmente.


La ansiedad tiene tres sistemas de respuestas:

  • Subjetivo (cognitivo): miedo, pánico, alarma, inquietud, preocupación, aprensión, pensamientos intrusivos, etc.
  • Fisiológico (somático): aumento de la actividad del sistema nervioso autónomo (SNA), sudoración, dilatación de las pupilas, temblor, aumento de la tensión muscular, palidez facial, etc.
  • Motor (conductual): respuesta de escape/huída y evitación. 


Clasificación de los trastornos de ansiedad según DSM-V:

Trastornos de ansiedad primaria:

  • Trastorno de pánico
  • Agorafobia
  • Fobia específica
  • Trastorno de ansiedad social
  • Mutismo selectivo
  • Trastorno de ansiedad generalizada
  • Trastorno de ansiedad por separación
  • Trastorno de ansiedad debido a otra afección médica
  • Trastorno de ansiedad inducido por sustancias/medicamentos
  • Otro trastorno de ansiedad especificado o no especificado



Otras causas de ansiedad y síntomas relacionados:

  • Trastorno obsesivo-compulsivo
  • Trastorno de estrés postraumático
  • Trastorno de estrés agudo
  • Trastorno de la personalidad por evitación
  • Especificador “con tensión ansiosa” para el trastorno de depresión mayor.
  • Trastorno de síntomas somáticos y trastornos de ansiedad por enfermedad.



Ten presente siempre que:

La ansiedad es normal cuando constituye una respuesta adaptativa ante sucesos vitales estresantes diarios. Un cierto grado de ansiedad es beneficioso para el manejo normal de las exigencias del día a día, nos ayuda a estar más activos.

La ansiedad se convierte en patológica cuando la respuesta adaptativa se da de una manera inadecuada, bien porque la duración o intensidad son desproporcionadas, o porque la amenaza no puede objetivarse. Esto provoca en la persona malestar significativo, con síntomas que afectan tanto al plano físico como al psicológico y conductual. Nuestra activación en estos casos es excesiva, se actúa más por impulsos que por el razonamiento lógico, nuestro ritmo circadiano se altera, es inevitable las alteraciones del sueño y las manifestaciones de cansancio son notable sobre todo a la hora de levantarse.

La ansiedad es una preocupación excesiva por el futuro.

No te preocupes si tu ansiedad es normal.



Psicóloga y Psicoterapeuta Úrsula María Moreno Valle

viernes, 29 de enero de 2016

¿Problemas de insomnio?




El sueño es una conducta básica de los humanos, al igual que de todos los otros animales. Es necesario saber los siguientes puntos relativos al sueño normal de los humanos:


  • La normalidad muestra muchas variaciones. Esto se refiere a la cantidad de sueño, el tiempo que se necesita para conciliarlo y despertar, y lo que ocurre en el intervalo.
  • Cuando el sueño es anormal, puede tener consecuencias profundas sobre la salud.
  • El sueño se modifica a lo largo del ciclo de vida.
  • El sueño no es uniforme; tiene variaciones de profundidad y calidad a lo largo de la noche.
  • Muchas personas que tienen un sueño menos profundo o duermen menos de lo que piensan que deberían dormir en realidad no padecen un trastorno del sueño.



Lo que la mayor parte de nosotros entiende por insomnio es lo siguiente: el sueño es demasiado breve o no permite el descanso. Algunos individuos con insomnio pudieran no darse cuenta lo tensos que se encuentran. Algunos casos pueden comenzar con insomnio secundario a otra afección médica, como el dolor por una cirugía. La herida consolida, pero el paciente se acostumbra a la idea de que es incapaz de dormir por la noche. Con lo cual, el insomnio puede ser una conducta aprendida. Muchas enfermedades médicas pueden conducir al desarrollo de los síntomas del trastorno de insomnio.

Algunas personas con insomnio pueden utilizar su cama para realizar actividades distintas a dormir o tener relaciones sexuales (comer y ver la televisión, por ejemplo). Estas asociaciones les condicionan a mantenerse alerta mientras se encuentran en la cama,  a lo que se le denomina mala higiene para el sueño. El insomnio puede persistir toda la vida sino se atiende en forma efectiva con ayuda de un profesional.

Muchas personas refieren tener un sueño que no les refresca (o que no es reparador) o que se mantienen despiertos, aún cuando sus compañeros de cama juren que durmieron toda la noche. Por esta razón, la afirmación de que el insomnio es “dormir muy poco” no es del todo correcta; el insomnio ocurre cuando el afectado se queja de dormir muy poco. Sin embargo, estos individuos tienen problemas que no deben menospreciarse. Conceder tiempo suficiente para que expresen su inquietud tiene importancia en la búsqueda del origen de sus dificultades.




jueves, 28 de enero de 2016

¿Cuándo acudir al psicólogo?

Existen ciertos indicadores que pueden orientar la toma de una decisión de ir al psicólogo/a. He leído un artículo en el periódico sobre los 10 síntomas por los que necesitas ir al psicólogo. Me ha parecido importante compartirlo con todos vosotros.
Asegura la psicóloga M. Álava: «La gente no sabe cómo dejar de sufrir, cuando en más de un 95% de las veces, sufrimos inútilmente»; y añade que, «no hace falta estar en una situación excepcional o extrema. Cuando usted sienta que necesita ayuda en su vida diaria porque no sabe cómo afrontar la situación que está viviendo, ahí es donde es aconsejable recibir tratamiento».

No es necesario que tengas los 10 síntomas que a continuación se relacionan, con tan sólo uno de ellos, se hace necesario acudir al psicólogo:

1. Usted siente que no tiene control sobre su día a día (acontecimientos diarios).

2. Empieza a somatizar (Diversos dolores, en función de las características de cada persona) o a tener ataques de ansiedad (presión en el pecho, aceleración del ritmo cardiaco, hiperventilación o respiración muy superficial y acelerada, sudoración...).

3. No tiene control sobre las emociones (Llanto, rabia, angustia, tristeza, desolación, sentimientos de impotencia, desesperanza...).

4. Se encuentra en una situación límite, que no sabe resolver o no tiene fuerza para afrontar (Problemas graves de pareja, hijos o trabajo).

5. Siente que su área emocional le arrastra y no es capaz de analizar las cosas con objetividad y actuar inteligentemente.

6. Está lleno de pensamientos negativos, catastrofistas, obsesiones o fijaciones... que le impiden vivir la vida con normalidad.

7. Desea que la vida se acabe y siente que no tiene sentido su papel en este mundo.

8. Siente una agresividad que es incapaz de controlar, y sabe que puede desencadenar en situaciones límite.

9. Piensa que todo el mundo está en su contra.

10. Tiene grandes dificultades para descansar, conciliar el sueño, desconectar de situaciones, y no puede vivir la vida con normalidad.


El primer paso es saber que necesitas ayuda para resolver un problema que te desborda o te supera. Por eso es muy importante dar mentalmente ese paso, que reconozcas que tienes un problema y que debes poner encima de la mesa todas las medidas a nuestro alcance para resolverlo.
No demores acudir al psicólogo, porque puede agravar un problema que, tratado a tiempo, podría haberse resuelto fácilmente.
Todas las personas pasamos alguna vez en la vida por situaciones en las que nos planteamos si necesitamos ayuda psicológica, en las que el apoyo de un psicólogo/a nos puede ayudar a superarlas y sobrellevarlas de la mejor manera posible.
Es evidente que hoy en día la cantidad de personas que deciden pedir ayuda a un psicólogo/a, es mucho mayor de lo que era antes. No hay duda de ello.

miércoles, 20 de enero de 2016

NO IGNORES TU DEPRESIÓN




LA DEPRESIÓN a veces se denomina como el “perro negro”.
Igual que un perro real, se le debe abrazar, comprender y enseñar nuevos trucos, hasta que siga a su amo muy de cerca.
Vivir con un perro negro (vivir con la depresión).
- Algunos cuidadores suelen decir:
·“¡Todo está en tu cabeza!”, pero no debes decirlo, deja esas palabras a los profesionales.
·¡Sé un hombre, sé una mujer!, sin duda esto no ayuda, especialmente si ya lo eres.
La depresión es una enfermedad, no un signo de debilidad.

- Cosas buenas que puedes decir y hacer como cuidador de la persona con depresión:

·Debes ser sensible al tocar el tema, muchas personas no están acostumbradas a hablar sobre su salud menta...o la falta de ésta.
·Trata de escucharle más y abrirle tu corazón. El estar allí para alguien, sin dar tu opinión o juzgar, es uno de los mejores regalos que puedes hacer.
·Aliéntales a que busquen ayuda profesional. Ayúdales a encontrar un buen psicólogo o psiquiatra.
·Anímales a hacer cualquier forma de ejercicio. El estar en forma le roba poder al perro negro que está en su cabeza (a la depresión).
·Ayúdales a desarrollar una estrategia para simplificar su vida, tanto en casa como en el trabajo.
·Como cuidador, no actúes como si fueras un general y no des órdenes ni consejos no solicitados. El ser considerado y gentil siempre será de ayuda, pero no trates de contagiar tu alegría. A menudo esto puede hacer sentir aún peor a la persona con depresión.
·No digas a la persona con depresión que en este mundo hay personas que están peor. Esto solo agrega sentimientos de culpa y desesperanza.
·Es vital que como cuidador tengas compasión, empatía y seas compresivo, pero es importante que reconozcas que tú solo, no tienes el poder para rescatar a tus seres queridos. La ayuda profesional es a menudo lo que necesita.
·Como cuidador, debes preservarte, porque puede ser difícil evitar sentir ira, crítica, negatividad y empatía. Es importante que te des cuenta de esto; en realidad es la depresión la que está ladrando, no la persona a la que estás cuidando. El estar sobreexpuesto al perro negro de una persona puede ser contagioso. Una pena entre dos es menos atroz, pero debes evitar dejarte atrapar en el torbellino.


El estrés es uno de los mayores conductores de la depresión. Menos estrés significa menos perro.
Haz un plan de acción para eliminar al perro negro.
La depresión que es ignorada puede convertirse en un problema grande.
Para la recuperación se hace necesario aceptar que existe un perro negro (que existe la depresión) en tu vida y que las cosas cambiarán con el tiempo y con la ayuda profesional necesaria, porque no puede salir uno solo. Ten presente que si tienes depresión, nadie te podrá ayudar hasta que realmente te comprometas a ayudarte a ti mismo con la ayuda profesional y de tu entorno más cercano.
Un consejo muy importante tanto para el cuidador como para la persona que tiene depresión, es reconocer y respetar las propias necesidades, impedimentos y límites personales. Las situaciones difíciles pueden ser afrontadas de una manera más eficaz cuando estás calmado, y en el momento adecuado.
Un obstáculo para buscar ayuda profesional puede ser la parte económica, pero el coste de no obtener la ayuda adecuada puede ser considerablemente mayor, te puede costar tu matrimonio, tus amigos, tu trabajo y aún tu propia vida.
Si tienes un perro negro en tu cabeza que te hace sentir muy mal (si estás deprimido/a), busca ayuda profesional, déjate ayudar y siempre mantén la esperanza. Tu malestar pasará.

Os presento un vídeo muy ilustrativo sobre la necesidad de cuidarte de la depresión del “perro negro” que en ese momento tienes en la cabeza y al que debes dominar.


Psicóloga y Psicoterapeuta Úrsula María Moreno Valle.